Omor Ekushey[1]:

Traducido por Daniel Zapico

Hace cerca de 60 años, el 21 de febrero de 1952, un grupo de estudiantes y activistas, muy lejos de ustedes, en mi tierra, Bangladesh (entonces llamada Pakistán Oriental), fueron asesinados durante una protesta, luchando por el derecho a usar su lengua materna, el bangla o bengalí. En este triste e histórico día para todos los bangladesíes, la policía pakistaní abrió fuego contra los manifestantes bangladesíes que exigían igualdad de trato para su lengua, el bengalí, como lengua de estado. Es cierto que un popurrí de lenguas es un símbolo de diversidad cultural y lingüística, pero cuando era una niña me preguntaba ¿qué hay tan especial en una lengua para morir, y más importante, para matar, por ella?

La historia nos cuenta que Pakistán se separó de la India en 1947 por motivos religiosos; la mayoría de los indios eran hindúes, y la mayoría de los pakistaníes musulmanes. Aunque Bangladesh (Pakistán Oriental) y Pakistán Occidental compartían una misma religión, el Islam, con la lengua nos enfrentábamos a un problema diferente. En aquel momento la mayoría de los cerca de 45 millones de bangladesíes (el Pakistán Oriental) hablaban únicamente bangla, mientras que las élites y los poderosos Pakistán Oriental hablaban urdu. En 1948, el urdu fue declarado la única lengua oficial tanto en Pakistán Occidental como en el Oriental, y así comenzó la división…

Esta división no sólo impidió a los bangladesíes aprender su propio idioma, el bangla, en sus escuelas y universidades, sino que hizo más difícil para ellos comprender y conseguir acceso a la información y el conocimiento. También afectó a sus oportunidades laborales en el día a día. Ya no podían conseguir un empleo, a menos que supieran urdu, una lengua muy diferente y ajena al bangla, con una escritura totalmente diferente. El bangla fue prohibido para cualquier uso oficial, incluyendo monedas, sellos y las pruebas selectivas para la marina, convirtiendo así a los bangladesíes en prácticamente analfabetos y disfuncionales en todo lo relativo a la vida pública. Es casi como si de la noche a la mañana toda la nación de bangladesíes se hubiese vuelto sorda y muda. Muchas de estas políticas de profundas raíces discriminatorias y emparentadas con el apartheid, empequeñecieron a Pakistán Oriental social y económicamente y culminaron con una guerra civil en Pakistán en 1971 que terminó con una limpieza étnica que dejó casi 3 millones de bangladesíes, principalmente civiles, muertos a manos del ejército de Pakistán en tan solo 9 meses. Bangladesh (el entonces Pakistán Oriental) finalmente logró su independencia de Pakistán el 16 de diciembre de 1971.

Algunas historias realmente tristes, como la de Bangladesh terminan en genocidios en masa, antes de, afortunadamente, dar paso a la libertad, pero todavía hay muchas personas en todo el mundo que lucha cada día en silencio. En silencio porque no pueden ejercer sus derechos debido a razones como la religión, la lengua, la cultura, su pertenencia étnica, su género o incluso sus opiniones.

Hoy, y cerca de 40 años después de su independencia, Bangladesh se enfrenta a un nuevo desafío. En el hogar del movimiento por la lengua, nuestros pueblos indígenas todavía están luchando con las barreras que impone la lengua. Mientras el 98% de la población habla el idioma nacional, bangla, hay al menos 45 grupos indígenas que forman minorías lingüísticas en el país, hablando más de 30 lenguas distintas, etno-lingüísticamente diferenciadas de la mayoría de la población, hablante de bangla. Tener una lengua extraña como medio de educación afecta seriamente al éxito en la educación y a las oportunidades de trabajo de los pueblos indígenas en nuestro país. “El abandono escolar en la educación primaria entre los pueblos indígenas es del 50% y un 33% de estos abandonos se deben a barreras idiomáticas, según un estudio realizado por Research and Development Collective (RDC)”[2]. La Política Nacional de Educación 2010 de Bangladesh incluye a basar la educación en la lengua materna para las minorías indígenas en el país. La formulación de políticas que permiten a los pueblos indígenas tener una educación multilingüe en su propia lengua materna en las escuelas primarias de Bangladesh es un primer paso muy importante. Sin embargo todavía está por verse la implementación y el desarrollo real de estas medidas. En cualquier caso, este sistema puede tener efectos cruciales en el acceso de los pueblos indígenas a educación y empleo, reforzando su identidad y su cultura y mejorando sus medios de vida.

La lengua, un rasgo único y diverso de los seres humanos, está ligada con la identidad, la cultura, las comunicaciones, la libertad de expresión, el status socioeconómico, e incluso con la mera existencia de cualquier ser humano. Sin embargo, a menudo olvidamos el impacto que podría tener en nuestras vidas la ausencia de la lengua.

Imaginad un mundo sin lenguas. Imagina que vas a un nuevo país, con un idioma completamente diferente. Imagina los problemas a los que te enfrentarías. Ahora, ponte en el lugar de las personas que viven en tu propio país, y que deben enfrentarse a barreras idiomáticas en su propia tierra materna, porque no hablan la lengua oficial o de la mayoría. Ahora imagina cómo cambiaría tu vida si eso te sucediera a ti.

El 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna[2] que recuerda el Día de los Mártires de la Lengua Bangla de 1952, unámonos como una comunidad internacional en defensa de uno de nuestros muchos derechos fundamentales como seres humanos, el derecho a nuestra lengua y nuestra cultura, mientras no olvidamos a los que quedaron en el camino.

—————————————————

¿Qué significa la lengua para ti? ¿Por qué es importante en tu vida o tu cultura?

 Esta famosa canción bengalí resume lo que la lengua bengalí representa para mí

 “Ami Banglay Gaan Gai[4]

Canto en bangla

Canto sobre el bangla

Me encuentro a mi misma en bangla

Sueño en bangla

Hablo en bangla

Sonrío en bangla

Lloro en bangla

Me tumbo sin poder dormir en bangla

El bangla es parte de mi, parte de mi existencia”


[1] Omor Ekushey, término bengalí, normalmente utilizado para referirse a nuestro histórico 21 de febrero en Bangladesh, significa Inmortal 21

[2] Urmee, Farhana, “Indigenous children lack access to education”, The Daily Star, 27 February 2010 http://www.thedailystar.net/newDesign/news-details.php?nid=128050

[3] Fue establecido por primera vez por la UNESCO el 17 de noviembre de 1999. Fue también reconocido formalmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución estableciendo 2008 como el Año Internacional de las Lenguas

[4] Extractos de “Ami Banglay Gaan Gai”, una famosa canción en bengalí, que significa “Yo canto en bengalí”