Los días en aquel sitio se iluminaron por las caras de los niños, quienes habían crecido, en su mayoría, sin aprender la lengua materna. El lenguaje propio a su identidad, vértebra de su pensamiento, les fue negado por sus padres ya que durante siglos la gente ha pensado que ser indígena es sinónimo de pobreza y menosprecio.
Fue en este momento cuando tuve la clara visión de dedicar mi labor como escritora a las culturas originarias, como un reconocimiento al pueblo náhuatl de donde provengo; de promover el uso y la revitalización de estos idiomas mediante el sentido creativo de los artistas, desde los más pequeños hasta los mayores. Ante el riesgo de desaparición de muchas lenguas indígenas de México y América, fundé una plataforma que inspira a otros jóvenes indígenas de mi país en el tema de la preservación de nuestra identidad originaria y genera un espacio para que los jóvenes creadores se involucren en la recuperación de las más de 65 lenguas originarias de mi país, mediante diversas disciplinas.
Iguanazul: literatura en lenguas originarias
El proyecto Iguanazul: literatura en lenguas originarias surgió en el 2005 para generar la participación de los nativohablantes: escritores, narradores y artistas indígenas, en la preservación de las lenguas indígenas. Obedece a la necesidad de promover y preservar las lenguas originarias de México en el interior y exterior de las comunidades indígenas, al considerar que el ejercicio de los derechos humanos de los pueblos indígenas debe comenzar por la efectividad de los derechos culturales y lingüísticos.
A través del quehacer de Iguanazul se difunde el patrimonio lingüístico intangible al que pertenecen las más de 364 variantes existentes en México, como se expone la Convención Internacional para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial. Ante la escasa existencia en nuestro país de espacios destinados al uso y preservación de las lenguas indígenas, la poca valoración de las más de 364 variantes lingüísticas como patrimonio intangible, y el poco o nulo reconocimiento de la gran riqueza cultural y lingüística de nuestros pueblos, nace esta plataforma cultural, cuyo objetivo es fortalecer un proceso cultural entre creadores y espectadores, propiciar el acercamiento y la valoración hacia las lenguas y el arte indígena, en general respecto al patrimonio cultural intangible de los pueblos originarios de México.
La plataforma cultural Iguanazul tiene tres vertientes, entre ellas Revista, Radio Nómada y Editorial Cartonera, las cuales han llevado a cabo actividades en diversos estados de la República Mexicana, tales como Morelos, Puebla, Oaxaca, Veracruz, San Luis Potosí, Yucatán, Chiapas, y en otros países como Bolivia, Perú, España, Colombia, Reino Unido e India, muchos de ellas basadas en un intercambio o trueque de conocimientos y experiencias.
Revista Iguanazul
Revista Iguanazul es un espacio de publicación impresa multilingüe, espacio donde los creadores indígenas dan a conocer su cosmogonía mediante la poesía, el ensayo, la dramaturgia, la narrativa, la tradición oral y las artes plásticas y cuyo objetivo primordial era la difusión de la literatura en las lenguas originarias de nuestro país.
Desde sus inicios se pensó en una publicación que priorizara las gramáticas en lenguas indígenas y la traducción en español realizada por el propio autor, que estuviera acompaña por obra de artistas originarios y que difundiera su obra en contextos urbanos, para revolucionar la mirada sobre las culturas nativas con el fin de combatir el racismo y la discriminación, proceso de sensibilización en el cual intervenían los creadores como actores fundamentales para el reconocimiento de su arte a partir de los elementos que les brinda la cosmogonía de sus idiomas.
Sin embargo, el quehacer editorial de Revista Iguanazul estaba sustentado en los métodos editoriales occidentales y no había una correspondencia o intervención directa en los procesos comunitarios del escritor. De este modo, se lanzaba una convocatoria donde aparecían los detalles para publicar obra escrita y gráfica, la cual era recibida en lengua indígena y traducida al español, donde siempre se respetaba el uso de la gramática propuesta por el autor; después se sometía a un Consejo Editorial encargado de seleccionar lo que consideraba con mayor relevancia literaria y estética, y posteriormente pasaba por todo el engranaje de edición, corrección de estilo, diagramación hasta su publicación impresa en un tiraje de mil ejemplares.
De esta vertiente se deriva una colección multilingüe de siete números publicados en lenguas como ayuujk-mixe, náhuatl, diidxazá-zapoteco, o de pöt-zoque, tutunakuj-totonaco, hñahñu-otomí, wirrárica-huichol, tu´un ñu savi- mixteco, español inglés, y que aborda temas de literatura, arte y tradición oral, con la participación de escritores reconocidos de México a través de su obra y lecturas en voz propia: Irma Pineda, Jaime Chávez Marcos, Alberto Becerril Cipriano, Martín Barrios, Rubén de Leo, Inti Barrios, Francisco de la Cruz, Gabriel Pacheco Salvador, Celerina Partricia Sánchez Santiago, Manuel Espinosa Sainos, Macario Matus, Esteban Ríos Cruz, Martín Rodríguez Arellano, Víctor Terán, Karlos Tachisavi, Mikeas Sánchez, Dionosio Hernández Ramos, acompañados de los artistas Francisco Javier Santiago Regalado “Puga”, Delfino Marcial, Cerqueda, Cristian Pineda, Uriel Marín y Daniel Acosta.
En aquella primera etapa editorial, Revista Iguanazul se avocaba a la experiencia de la promoción cultural y literaria al priorizar las presentaciones en centros culturales, bibliotecas, museos comunitarios y ferias del libro, donde se ejercía el derecho al uso público de la lengua mediante recitales de poesía y lecturas dramatizadas, y con una introducción didáctica sobre la diferencia entre dialecto y lengua para contrarrestar la errónea clasificación utilizada para designar a estos idiomas en una categoría que no les corresponde, ya que poseen la complejidad de cualquier lengua en el mundo, cuando posen un bagaje léxico, una semántica, y muchas de ellas cuentan con una gramática escrita propia. Nos dice Carlos Montemayor en su libro La literatura actual en las lenguas indígenas de México: “variación dialectal es un concepto lingüístico que se aplica a los usos regionales de un idioma. Las variaciones regionales de la lengua española se observan a nivel léxico, fonético y sintáctico en, pongamos por caso, Andalucía, Buenos Aires, Bogotá, Yucatán o la ciudad de México”.
Sin embargo, en este proceso sentíamos que faltaba algo que nos conectara con las dinámicas comunitarias para que el proyecto fuera correspondiente con nuestros orígenes y así marcar la brecha para nuevas generaciones de creadores indígenas.
A partir del número 6 de la revista Iguanazul, decidimos avocarnos a la tradición oral producida en lenguas indígenas y hacer una publicación monográfica con el fin de que el lector tenga un acercamiento mayor y un contexto más amplio de lo que cimenta la cultura en la edición en turno. Este fue el caso de Tradición oral y literatura o de pöt/ zoque. Chiapas, Veracruz, Tabasco y Oaxaca, que estuvo basada en su mayoría en una investigación previa del escritor Rubén de Leo, quien por acuerdo accedió a la publicación de este material valioso.
De la misma manera, el tema principal del número 7 es Literatura y tradición oral nawuatlahtolli, Sierra de Zongolica, Veracruz, donde el náhuatl o mexicano, como aún lo llaman los más ancianos de la zona, nos muestra una parte del abanico nutrido de variantes lingüísticas: treinta registradas hasta la actualidad.
Fue así como nos acercamos al pueblo nahua que habita en la zona centro de Veracruz, México, el cual desde la época precolombina se ha caracterizado por ser una cultura defensora de su identidad a pesar de las adversidades padecidas durante la Conquista, la Independencia y la Revolución Mexicana. Debido a este resguardo de la cultura por parte de sus habitantes, el idioma náhuatl se ha mantenido vivo durante varias generaciones y, junto al español, son las dos lenguas de comunicación principales. Sin embargo, debido a la influencia del español ha permeado las estructuras lingüísticas del náhuatl, así el uso que hacen de su lenguas los jóvenes hablantes pertenece a lo que denominan ‘nahuañol’. Sucede así con otros idiomas originarios, tal como lo expone Montemayor en el caso del maya, cuando tuvo su primer acercamiento a esta lengua, incluso menciona respecto de los idiomas indígenas: “[…] así como hay una influencia poderosa de la sintaxis española en ellos, a veces también se presenta un influjo poderoso del orden vocálico español, con el consecuente empobrecimiento sonoro de la lengua indígena”.
Aunque el náhuatl es uno de los idiomas que se esparció por toda Mesoamérica, debido a que fue un instrumento utilizado por los frailes en el s. XVI para la evangelización, su uso está en detrimento. Los factores que han influido para que los padres no enseñen la lengua materna o los hijos se rehúsen a hablarlo, se relaciona estrechamente al racismo y la discriminación ejercida hacia los pueblos originarios de América, en este caso de México. Los mayores decidieron, en su mayoría, desprenderse de esa identidad indígena que en el mundo occidental se traduce como un estigma.
y no repitiéramos ni propiciáramos más el saqueo de los saberes
Radio Nómada Iguanazul
Este formato de radio trashumante nació en 2008, resultado de varias invitaciones a las comunidades de origen de los creadores, ya sea amigos o colaboradores de Revista Iguanazul, tiene el objetivo principal de darle vida a la obra de creadores indígenas por medio de entrevistas bilingües, donde el interlocutor expresa su forma cotidiana en la comunidad, sus influencias artísticas universales, propias del entorno y lee parte de su obra. Fue nuestra segunda vertiente en la cual editamos cápsulas radiofónicas multilingües de literatura y tradición oral cuyo lanzamiento se realizó a través del programa Chiapas, Expediente Nacional de la Red de Comunicadores Boca de Polen, Radio UNAM, con la presencia de los poetas Macario Matus y Álvaro Itzamá Domínguez, y posteriormente transmitidas en radios universitarias y comunitarias de México, Bolivia y Perú, con la colaboración de Víctor Terán, Esteban Ríos Cruz, Víctor cata, Jaime Pérez González, Arystides Turpana, Gustavo Zapoteco Sideño, José Trinidad Cordero Jiménez, María del Rocío Pérez Caamal y Feliciano Sánchez Chan, en lenguas diidxazá-zapoteco, tseltal, dulegaya, náhuatl, o de pöt-zoque, maya peninsular y español.
Aquí inició nuestro primer acercamiento a un proceso de recopilación mediante entrevistas en comunidades y espacios urbanos donde han migrado los creadores, para el registro de la tradición oral y la conformación de un acervo que junto a la revista Iguanazul está disponible en internet y forma parte del Proyecto World Oral Literature. Voices of Vanishing de la Universidad de Cambridge y en la Biblioteca de la Universidad de Los Ángeles California (UCLA) ..
Entonces consideramos que para la revitalización de la lengua era pertinente el acercamiento a las pueblos originarios
Editorial Cartonera Iguanazul
Nuestra tercera vertiente ve la luz en el verano de 2010 en las Altas Montañas de Veracruz, después de dos años de tener nuestro primer contacto con Yerba Mala Cartonera de Bolivia y la antropóloga Johanna Kunin . Un día nos reunimos un grupo de jóvenes interesados en la preservación de las lenguas originarias y el respeto a la Madre Tierra y decidimos continuar las acciones de revitalización de los idiomas indígenas, en especial de la lengua que nuestros abuelos y bisabuelos hablaron: el náhuatl.
Editorial Cartonera Iguanazul surge entonces con la colaboración del Colectivo Yolotékitl: Trabajar desde el Corazón, junto con el cual compartimos ideas para reproducir un modelo comunitario y complementar el acto de la creación desde nuestras diferentes perspectivas: unos crecimos en ciudades pequeñas; otros despertamos cada mañana para mirar las montañas de nuestro alrededor; somos gestores culturales, artistas y escritores. Bajo estas alianzas y amistades, comenzamos este proyecto autónomo de talleres cartoneros con niños y jóvenes de Zongolica, en su mayoría hablantes de náhuatl, para ilustrar y escribir un libro desde su propia cosmogonía.
Además de otorgar importancia al uso del cartón, que particularmente convertimos en papel artesanal, sabemos de la relevancia que tiene la Madre Tierra para nuestros pueblos originarios en lo ritual, así que hemos iniciado una campaña de reciclado para involucrar a la comunidad. Acudimos a los pueblos lejanos para registrar el conocimiento de las personas en su vida diaria; apostamos por la democratización de la lectura y la escritura en gramáticas propias de nuestros idiomas y reconocemos a los creadores indígenas bajo el concepto de oralitura, más cercano al arte que sólo al registro escrito. Desde aquellas montañas y por la universalidad de nuestro saber, Iguanazul Cartonera se unió al movimiento de estas editoriales, con la peculiaridad de ser la única en el mundo dedicada a las lenguas originarias.
Actualmente, nuestra Cartonera iniciamos un proceso en colaboración con el Colectivo Pachamama, para vincular las nuevas generaciones con los abuelos, narradores de mitos y leyendas, conocedores de la tradición oral, depositarios de la cultura, mediante ejercicios de recopilación que despierten el interés por preservar la raíz ancestral de forma escrita. Hemos nombrado a estos jóvenes Guardianes de la memoria oral, corolario de las nuevas identidades que otorgan una nueva perspectiva de lo que significa ser indígena en un contexto rural, urbano y semiurbano, donde también se hace uso de las nuevas tecnologías y otros idiomas como el inglés.
Nuestro reto como editorial es profesionalizarlos en diversos ámbitos, desde la gestión cultural, la escritura creativa, las artes plásticas, el uso de las tecnologías, edición y recopilación, entre otros temas.
Nos interesa reivindicar el papel de los escritores indígenas nahuas contemporáneos cuya función social es narrar los orígenes míticos de un pueblo y transmitir los saberes. De este modo, la nueva generación de escritores indígenas retoma los elementos con los que estuvo en contacto desde la infancia para recrearlos en la poesía, la narrativa, el ensayo, la novela y el teatro, para llevarlos a los contextos urbanos o simplemente refuncionalizarlos.
Es así, como creemos que el desafío de los proyectos editoriales de corte intercultural y en lenguas indígenas debe avocarse también al desarrollo e implementación de habilidades en las nuevas generaciones, no sólo centrarse en la publicación en estos idiomas sin priorizar su característica oral y comunitaria, sino devolver esos saberes registrados al contexto de los pueblos indígenas para propiciar la reflexión acerca de la pérdida de las lenguas maternas. Debemos innovar las ediciones para que funcionen como herramientas que salvaguarden el patrimonio intangible con la participación de los pueblos originarios y fomenten las lectura en sus idiomas para que los saberes sean reconocidos en sus dimensiones reales. De este modo, los jóvenes indígenas se convertirán en depositarios de su historia y tradición oral. Es así como a través de Iguanazul, nuestros abuelos siguen presentes en ese árbol de los idiomas. Contrario a lo que se piensa, tenemos la certeza de que la tradición oral permanecerá en la memoria colectiva de los pueblos, resguardada por los jóvenes quienes podemos cambiar el riesgo de desaparición de nuestros idiomas, porque son el tesoro vivo más importante.












