Sus campos verdes, sus altas montañas y un clima agradable,  acoge a los indígenas Nagbe Buglé que se encuentran en la comarca del mismo  nombre creada en 2007 y ubicada entre las provincias de Bocas del Toro, Veraguas y Chiriquí en la república de Panamá.
Este grupo étnico  son los más vulnerables a los problemas sociales. Son mayoría entre  los cinco grupos indígenas que tiene Panamá. Su modo de susbsistencia es la producción agrícola. Pero hay una particularidad de estos grupos que los mantienen marginados.  Hay violencia entre los grupos, e inmigración. Dejan sus tierras para dedicarse a trabajar en los cafetales para ganarse un poco de dinero.
Más no es suficiente, la precariedad y la deserción escolar es otro de los niveles de pobreza en la comarca.  Pero no todo es tragedia. Los Nagbe están despertando y muchos se están movilizando desde sus comunidades para salir adelante. La nueva generación se está preparando. Sin embargo ante el control del poder del gobierno, los indígenas se mantienen en pie de guerra. Están protegiendo Cerro Colorado, una de las minas de cobre más importantes del mundo.
Actualmente el gobierno tiene las intenciones de reformar el código minero que permite  que transnacionales exploten la materia prima. Por ende, se llevan las ganancias a sus países y a Panamá solo le tocaría un tercio de las ganancias. Pero, ¿ qué le tocaría a los indígenas que por años han estado olvidados?
Yanel Venado y José Sire, son dos jóvenes de la etnia y lideres comunitarios. Venado es abogada y Sire estudia Contabilidad. Ambos reconocen que las negociaciones que ha promovido el gobierno se deben a intereses políticos, mas alegan que a los indígenas no los toman en cuenta en las principales negociaciones. Cómo lideres de sus comunidades han dialogado con los habitantes para explicarles los impactos que traería al explotar la mina de cerro Colorado. “Estamos a tiempo, para que no nos pase como en otros países de Latinoamérica , donde sus habitantes son explotados a cambio de nada, porque no hay beneficios para esas comunidades” , expresa Venado.
Para inicios de 2011, los indígenas se sumaron a una gran movilización tanto en Panamá como en la comarca. Estaban pidiendo la derogación de la ley que reformaba el código minero.  Dichas manifestaciones trajeron consigo, enfrentamientos entre la policía nacional y los huelguistas indígenas, otras etnias se solidarizaron con la causa. Fue una lucha muy bonita y llena de consignas que promovió el respeto en la cultura q ue dijo: “No a la explotación de Cerro Colorado a cielo abierto”. Ahora los indígenas reconocen que hay otras formas de generar riqueza en la comarca y evitar que su gente muera de hambre. Por ejemplo Sire, cuanta que si no tuvieran yacimientos de cobre en esa área, las autoridades los seguirían ignorando.
Recientemente la asamblea de diputados durante sesiones extraordinarias trajo el tema del código minero al tapete público, buscan discutirlo otra vez, cuando el gobierno central pidió que  se suspendiera.
Los Nagbe Buglé están al tanto de lo que pueda pasar, ya que también hay sectores indígenas que apoyan la minería, aunque son la minoría, mientras que la mayoría, aseguran que protegerán sus ríos, su clima, su vegetación y su cultura. La identidad de los indígenas Nagbe Buglé se ha fortalecido con una lucha que ha dejado ejemplos de unión y fuerza en los pueblos originarios de la región.