Siento que el planteamiento de las mujeres indígenas se resume bien en la frase “cambiar permaneciendo y a permanecer cambiando”, pues se sabe que para lograr el acceso equitativo a la justicia y a la participación dentro de los pueblos, aun queda mucho camino por recorrer, pero que se está avanzando en ella, por eso dicen: no queremos desaparecer nuestra forma propia de 7
organización, señalamos sus debilidades para fortalecerlos con nuestra visión y aporte como mujeres indígenas.
Se trata también de como dijo un promotor cultural, no de agarrar todo lo de afuera y acabar con lo propio, sino a partir de nuestras raíces, de nuestras fortalezas, para aportar lo positivo a otras culturas y claro, tomar avances de ellos para el fortalecimiento de las nuestras.
Implica como dicen algunas lideresas de adecuar algunas prácticas negativas de nuestros pueblos con los derechos actualmente ganados, como en el caso de la participación de las mujeres indígenas, se trata de mantener los derechos de los pueblos indígenas, intentando reconciliar, la costumbre, el Estado y los derechos de las mujeres.
Se trata como dice Blanca Chancosa, Kichwa del Ecuador, dirigenta de la Confederación de los Pueblos de Ecuador, decirles a los hombres que hoy, sin nosotras las mujeres indígenas, es imposible avanzar en estos nuevos cambios que estamos buscando en el mundo.
Aunque el zapatismo propició espacios de reflexión y organización para las mujeres indígenas, no es posible entender los movimientos recientes de mujeres indígenas, sin considerar sus experiencias en las luchas indígenas y campesinas de las últimas dos décadas. Sobre todo en los años setenta organizaciones feministas empezaron a desarrollar su trabajo en comunidades para la promoción de una conciencia de género entre las mujeres indígenas. 8
Es importante considerar que la participación de las mujeres indígenas ha empezado desde diversos espacios, hablamos desde el hecho de ser catequistas de la iglesia, donde se reconocieron en su capacidad de orientadoras y perdieron el miedo de hablar frente a grupo, y empezaron a perder el miedo, también cuando les encargaron ser promotoras de programas de gobierno como el caso de Oportunidades, donde se le exigió tener un poco más de conocimiento en el tema de violencia contra las mujeres y tuvo que hacerla de traductora frente al resto de compañeras que el español no es su primera lengua.
En los comités de escuela donde tuvo que dirigir una reunión, o representar a su barrio en una gestión ante la autoridad municipal, en proyectos productivos cuando vio que era necesario organizarse para llevar algún dinero extra a casa, porque con el sólo salario del marido ya no alcanzaba; en mejores ocasiones, acompañando a algún líder o lideresa a encuentros y cursos, también por ser médico tradicional que ahora empieza a ser moda, entre otros.
Ha sido complejo el proceso de abrir espacios propios al interior de las organizaciones mixtas, de garantizar la participación de las mujeres en la toma de decisiones, de desarrollar acciones de formación y apostarle al empoderamiento de las mujeres, de acceder a cargos de dirección en las organizaciones mixtas o simplemente ser reconocidas como iguales. Las condiciones no siempre han sido las más favorables, y la cultura patriarcal, tal 9
arraigada…permea incluso a las organizaciones sociales. (BERRÍO. 2009:3)
A pesar de ello, los avances en la participación de las mujeres, como señala el informe especial sobre mujeres indígenas de Lima, señala que hoy las mujeres indígenas ya son “dirigentas de sus propias organizaciones, regidoras, alcaldesas, diputadas, ministras, pero ellas mismas sienten que todavía les falta avanzar mucho más, y que para ello la formación es clave”, para adquirir mayores habilidades de liderazgo y especialización en la materia.
En este sentido se han articulado, han generado alianzas y en conjunto han organizado diversos espacios de intercambio y formación orientados al fortalecimiento su liderazgo, desde el ámbito comunitario y regional, con el apoyo de instituciones académicas, de organizaciones sociales, entre otros.
Así las organizaciones de mujeres han comenzado a trabajar en la construcción de su agenda propia, que como dice Aida Hernández, a partir de una perspectiva de género situada culturalmente, que viene a cuestionar tanto el sexismo y el esencialismo de las organizaciones indígenas, como el etnocentrismo del feminismo hegemónico”.
PROPUESTAS
A partir de esta realidad es necesario empezar a dibujar algunas líneas, que puedan contribuir tanto a las acciones como al discurso: 10
1. Para avanzar será necesario recuperar los valores comunitarios de nuestros pueblos, tales como la espiritualidad, la complementariedad para nutrir el contenido de género y a partir de ello lograr la igualdad de oportunidades.
2. En el marco de la recuperación de la palabra y los valores comunitarios de nuestros pueblos, es necesario empezar a nombrarnos desde nuestra realidad, utilizar algunos conceptos dichos desde la lengua originaria como por ejemplo: nixem niyäm, considerarse entre todos, con ustedes y con nosotros ó nawyïntsë’ëkë, el respeto mutuo, la ofrenda a tu presencia o tapajä’äwënyäx, ponerme en tu lugar y entenderte desde tu realidad.
3. En los hechos, continuar señalando las prácticas negativas que afectan la dignidad de las mujeres y hacer propuestas su mejoramiento.
4. Recuperar las historias, a partir de la historia oral, que propicie el reconocimiento del valor de la mujer dentro de nuestras cosmovisiones propias, si las mujeres generan vida, son curadoras y creadoras, ¿por qué entonces permitimos que sean golpeadas? Trabajar sobre el ¿Que deben hacer los hombres ya consientes en este tema, para contribuir en la reducción de la violencia contra las mujeres?
5. Ya no más postergación del tema de género en los movimientos indígenas.
11
6. El reconocimiento de los derechos indígenas debe ir en consonancia con los derechos de las mujeres, por ello es necesario seguir generando espacios para su participación en la toma de decisiones.
7. Recordar, a nuestros compañeros que si se niega la existencia de problemas internos, no tendremos posibilidad de enfrentarlos y buscar soluciones a ello.
8. Reescribir nuestras historias a partir de la tradición oral donde el valor y la entereza de la mujer sea mirada y no permitir que la mujer indígena sigue siendo la gran invisible.
9. Entre las propias culturas indígenas propiciar espacios de intercambio para conocer acciones de atención a la violencia contra las mujeres y los mecanismos para reducirlo, así como ejemplos de participación exitosa de las mujeres en espacios mixtos, en comunidades.
10. Seguir con espacios de intercambio y reflexión que permita escuchar los pensamientos, sentimientos y acciones de las mujeres ante nuevos retos y sistematizar su sabiduría para crear nuevos discursos y nutrir al movimiento indígena y particularmente de las mujeres.
11. La equidad hay que lograrla en todos los espacios y eso es una lucha constante que seguimos acumulando las mujeres, pero tratemos de que también más adelante pueda esto ser compartido con los hombres y con todos.
12
12. Intercambio de experiencias entre movimiento de mujeres indígenas, con dirigentes hombres, de movimientos indígenas, para mirar coincidencias y divergencias y trabajar en ellas para sentar una base común que fortalezca tanto los derechos de las mujeres como de los pueblos en su conjunto.
13. “Confiamos en las capacidades, conocimientos, sabidurías y compromisos comunitarios de las mujeres para participar activamente en la vida de nuestros pueblos, regiones y estado”.1
1 Parte del resolutivo del primer Encuentro Estatal de Mujeres Indígenas de Oaxaca pronunciado el 27 de septiembre de 2011.
Dado en el marco de las III Jornadas Andino-mesoamericanas, en la Ciudad de México, el 29 de septiembre de 2011. 13
BIBLIOGRAFIA
HERNÁNDEZ CASTILLO A. (octubre 2000). “Entre el etnocentrismo feminista y el esencialismo étnico. Las mujeres indígenas y sus demandas de género”. Debate Feminista Año 12, Vol. 24, pág. 1-28.
COMUNICACIONES ALIADAS. (Junio 2010) “Mujeres Indígenas a la conquista de sus derechos”. Noticias aliadas, informe especial, pág 1-20.
BERRÍO PALOMO R. (2009) “Balance crítico sobre las luchas de las mujeres Indígenas”. Estado del Desarrollo Económico y social de los pueblos indígenas de Guerrero, Programa Universitario México Nación Multicultural, UNAM SAI-Guerrero pág 1-8












